EL ÚNICO

Hay un momento en la vida de todos, en el que dos miradas se cruzan y todo brilla alrededor; de pronto quieres conocer su vida pasada y reir con las cosas que le hicieron reir a él, compartir su presente y construir con él un futuro, quieres entender su idioma y saber qué le duele y qué le hace feliz, porque aunque viviste siempre sin conocerlo, en un segundo se volvió tu vida y cambió tus planes.
Un día te verás recordando qué llevaba puesto el día en que se conocieron y cómo lucía, las primeras palabras de cortesía y los primeros “te quiero”. El primer beso nunca se olvida, y el último siempre es difícil de recordar, porque nadie nunca sabe si este beso será el último.
Siempre hay momentos en que la nostalgia duele en el pecho, en los huesos, en la sangre, en el alma… ese breve segundo en el que caminando entre otras gentes hueles el aroma que te recuerda a él, y te consuelas con un suspiro para no soltar una lágrima.
Después de días, de meses o años, consciente o inconscientemente todo se vuelve odio, resentimiento, sentimientos que se traducen en un “¿por qué?” que no siempre tiene respuesta (y muchas veces es mejor que no la tenga).
Todos nos damos cuenta cuando empieza el amor, pero nunca sabemos distinguir cuándo termina, un día de repente ya no está, y todas las canciones, los lugares, los momentos que te conmovieron y te hicieron feliz ahora te duelen, y si te es posible los evitas.
Para recuperarte de algo así no necesitas que pase el tiempo, porque puede pasar una eternidad, pero si sigues herida cada recuerdo te duele, toda la vida. ¿Qué es entonces lo que tiene qué pasar para recuperar la libertad de tu corazón? Redención.
La redención de tu corazón, de tu dignidad, de tu espacio en el universo, de tu no sé qué. Un día cruzas tu mirada otra vez con alguien, y entonces la cuenta regresiva vuelve a empezar, porque el amor empieza a morir desde que nace. No se sufre cuando tu amor se muere, se sufre cuando el amor de él es el que se acaba; si tienes suerte, tu amor y su amor morirán al mismo tiempo, y si tienes más suerte aún, el amor morirá con ustedes, pero siempre, SIEMPRE morirá.
Aunque el amor muera, siempre habrá existido. Las personas se enamoran sólo una vez en la vida, tal vez no del primero, pero sí del único, y el resto de su vida la pasan buscando a alguien que se le parezca, que te haga sentir lo mismo que ese a quien amaste, el que tiene un lugar especial en tu corazón por haberte hecho volar con sus promesas, y un lugar especial en el infierno por haberlas roto.

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