VERDADEROS PENSAMIENTOS DE UN ENFERMO MENTAL

Es común en la gente promedio, pensar que los locos se encuentran encerrados en un manicomio, sujetos con camisas de fuerza y creyendo ser Napoleón. Pues no, han de saber que nosotros los locos vivimos entre ustedes. No podría explicarles porqué me volví loca, un doctor me ha dicho que tengo rasgos hereditarios, otro más me ha dicho que los paroxismos me fueron provocados por un fuerte golpe que recibí en la cabeza. Si tomo como certera la segunda opinión, llegaré a la conclusión de que me volví loca por amor, en efecto: el fuerte golpe me lo dio mi entonces marido. No quiero culpar a mi madre por mi locura, así que lo culparé a él; puedo hacer eso ya que estoy loca, y los loquitos a veces pensamos que podemos hacer lo que queramos.

En este punto se me antojan dos acotaciones al margen:
1. No sean morbosos, no les voy a platicar la madriza -al menos no hoy-.
2. Si eres psicólogo, psiquiatra, o anexas: fk off de manera inmediata! No es mi deseo que me analices, expliques o corrijas; si te place, eres sólo un espectador.

En fin, tal vez no les resulte interesante, pero iniciaré por mencionar (sin relatar) cómo me di cuenta de que estoy loca: Fue así de lo más casual, en un momento me dio por contar los días que llevaba sin levantarme de la cama. Cinco. Cinco días en los que no comí, no me bañé, no me arreglé, con trabajo iba al baño. No por floja, sino por miedo. Sentía un pánico terrible de sacar un pie de la cama, así que acostada veía la televisión todo el día; aquella ocasión en la que se me cayó el control de las manos y sentí temor de recogerlo, presentí que algo estaba mal. Hice memoria respecto a mis actividades en los días previos: me había subido sobre una silla con una escoba entre las manos, “barriendo” cada rincón del techo y las paredes de mi casa. Tenía esa obsesiva sensación de que había cámaras y micrófonos en mi casa mediante los que “él” me vigilaba. Entonces entendí el verdadero sentido de una palabra que muchas veces dije y oí como si fuera gratis: PARANOIA.

Fue el principio, después vinieron el inexplicable olor a muerto en cualquier lugar, las voces que decían mi nombre, los ataques de ira, el pánico, la inseguridad, la imposibilidad de estar en algún lugar en el cual se encontraran más de dos personas. Hace algunos años tuve un accidente automovilístico en el que mi coche se volteó, recuerdo el sabor a monedas en mi boca que me provocó el terror ante ese incidente, acompañado de adormecimiento del cuerpo, y mis sentidos demasiado alertas, a la defensiva. Cuando me diagnosticaron, yo ya tenía esos síntomas 24 horas al día.

¿Ya les provoqué un poco de lástima? Lo primero que deben distinguir es que en esto -como en todo- también hay “posers”, las personas que tenemos desórdenes mentales no buscamos compasión, no nos esforzamos en explicar lo que nos pasa porque es nuestro modo y calidad de vida. ¿Explica un jamaiquino porqué es jamaiquino? También aprendan algo si les interesa: las personas quienes tenemos cierto nivel cultural o social no estamos locos, sino que tenemos “desórdenes mentales”. Locos son los que están vagando en la calle y no tienen dinero para pagar un doctor distinguido o una clínica chida. Pero nadie se ofenda porque esto no lo digo yo, lo dicen ustedes sociedad, yo sólo soy una loca.

Tendría mucho qué platicarles respecto de mi historia y mis síntomas, anécdotas curiosas y divertidas!, pero sería quitarles más el tiempo. Sólo les diré que estuve en tratamiento por más de un año: terapias, internamiento, medicamento, psicólogos, psiquiatras, chamanes y charlatanes… un día fingí estar curada y todos ellos me dejaron en paz. Soy tan chingona que yo sola me di de alta, paulatinamente dejé de ir al doctor, de golpe dejé el medicamento (gran error, debí hacerlo también de a poco), y empecé a portarme como si fuera muy feliz. Es sorprendente cuan fácil resulta engañar a los demás: sonríes por todo y creen que estás bien. En ello no estoy tan mal, muchos de ustedes también lo hacen.

Mis tácticas de engaño son sonreir mucho y abrazar a la gente, si hay confianza hasta les digo “te quiero”, y así he ido convenciendo a mi familia de que estoy curada. Así es, por eso les escribo. Aún estoy loca, sigo teniendo esos pensamientos destructivos que sólo yo conozco, y ahora ustedes también lo saben, pero confío en que ese será nuestro secreto…

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